
Ana de Góngora
Madrid
Desarrolla una práctica pictórica centrada en la transformación de la materia y la inestabilidad de la forma. Su obra se sitúa en un territorio intermedio entre aparición y desaparición, donde el color construye espacios suspendidos y estructuras que parecen contener una energía latente. En un tiempo marcado por la saturación visual impuesta por las nuevas tecnologías y el consumo incesante de imágenes, su pintura se posiciona como un gesto de resistencia: una reducción deliberada del ruido, una reivindicación de la lentitud y de la experiencia física frente a la inmediatez digital. Tras una extensa trayectoria vinculada al diseño gráfico y el diseño industrial de mobiliario, su aproximación a la pintura incorpora una profunda conciencia del espacio, la proporción y la tensión formal.




